noviembre 29, 2006
encuentro
Ella camina de espaldas por la vereda desierta.
Él la mira disfrutar del primer resplandor de la mañana.
Buscan una panadería abierta mientras desandan el recorrido hecho con Xavi a rastras.
Ella habla con voz de sueño.
Él la escucha con las orejas sonriendo.
La borrachera de Xavi los salvó de un insípido "hasta la próxima" en la esquina del bar.
Ella deja salir las mariposas de los buzones.
Él lee sus palabras en el aire, como si salieran de globitos de historieta.
En realidad fue idea de ella no dejar que Xavi caminara hasta su casa en la madrugada azul.
Ella escribe con tipografía celeste sobre un fondo naranja.
Él tiene que adivinar lo que oculta bajo los paréntesis flotantes.
Hasta tuvo la delicadeza de sostener la cabeza de Xavi mientras vomitaba una noche llena de caras, unos y ceros.
Ella había sonreido y conversado un poco con cada uno en el bar.
Él había contenido la respiración mientras el mozo le indicaba cuál era la mesa de la reunión.
El beso llegó sin preguntar en la puerta de la panadería "Freire".
Ella elige carasucias con mucho azúcar negro.
Él prefiere las medialunas de manteca.
Desayunan sentados en la plaza mientras la ciudad ruge un día distinto.
Ella encuentra una hormiga en su camisa.
Él sacude la soledad disuelta.
Cuando se dicen "hasta la próxima" en la esquina del bar ya les duele demasiado la piel.
Ella sube al taxi.
Él también.
posted by marxxiana 4:13:00 PM   2 comments
 
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  • At 8:48 AM, Blogger La oficina said…

    hola soy J A Vega, llegue a tu blog de casualidad y la coincidencia quiso que viera la publicacion de un escito mio, Paradojas del Amor y hagamos el amor publicado en tu blog, bueno gracias me imagino que te gusto por ello lo agregaste, te doy mi direccion www.letrasalacarte.blogspot.com

     
  • At 9:48 AM, Blogger Fernando Bonatto said…

    Miré al costado del recuerdo
    (estaban ahí no se fueron)
    algunas cicatrices
    las tres clásicas
    más otras que llevo por añadidura
    una que pica cuando llueve
    y no me atrevo a rascar
    la del ojo abierto
    siempre fija en el insomnio
    y la mas grande
    puesta en la mano e invisible

    miré al costado del recuerdo
    seguía el juego de banderas
    flameando de amor y ganas
    gritos roncos a caballo del cansancio
    y un espejo roto desflecado por el viento

    http://poesiayramosgenerales.blogspot.com/


    Habia puesto un texto Espejos Rotos en mi blog y de casualidad (como el anterior comentario )llegue al tuyo
    parece que a algunos se nos da pòr ver la realidad fragmentada en pedacitos

     
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noviembre 09, 2006
mi piel

Mi piel,

barrera y puerta.


Impide que entren los pequeñísimos seres,

pero

deja pasar los enormes abrazos.


Impide que entre la luz del sol,

pero

deja pasar el calor de tu amor.


Impide que entre el viento del sur,

pero

deja pasar los suspiros y los sueños.


Impide que entre la suciedad,

pero

deja pasar la desazón y la tristeza.


Impide que entre la enfermedad,

pero

deja pasar el dolor de tu mirada.


Impide que entre la lluvia,

pero

deja pasar la gris melancolía.


Impide que entre la sal del mar,

pero

deja pasar el placer de tus besos.




posted by marxxiana 11:36:00 PM   1 comments
 
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  • At 6:28 PM, Blogger Tyria said…

    Hhhmmmmmm (largo suspiro)
    Qué cosa más maravillosa la piel, qué sería de nuestras sensaciones sin ella... qué sería de nosotros!!!!

     
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noviembre 01, 2006
prólogo
El siguiente texto es un simple experimento literario, sin demasiadas pretensiones, que intenta recorrer caminos alternativos para la palabra.
Se trata de estirar al máximo la significancia hasta que todo pierda sentido. Porque el sentido no es único, como en ciertas calles céntricas, sino que es multidireccional. Después de todo las palabras no son más que símbolos, el significado de esos símbolos varía notablemente de un contexto a otro.
Pero estoy casi al borde de la rama por la que me escapé, así que lo mejor será volver prontamente a la senda del firulete clásico y de la metáfora plena. Porque dentro de las palabras hay significancias mínimas que se agazapan y se ocultan, solamente para saltarnos a la cara muertas de risa mientras pornen los dedos en garra y dicén a los gritos buuuuuu.
Así entonces, con este simple texto se pretende hacer de goma las estructuras, salir de los canales habituales, tomar el camino nuevo, acercar la nariz a la tinta y oler las palabras aún antes de imprimirlas.
O exprimirlas.
Eso.
Sacarles el jugo ordinario y seguir apretando la cáscara vacía hasta obtener pequeñas moléculas de palabras. Letras sueltas que bailan como chispas en el fuego, formando figuras imposibles.
¿Por qué siempre ponemos las letras en hileras proletarias a la espera de un magro sueldo que se traduce en reconocimientos y aplausos? Tal vez si las dejamos en libertad bailarían desnudas en nuestro cerebro trayendo recuerdos y jugando a la ronda.
Dicho esto, podemos entonces sacarnos el neocortex y pulirlo al sol sin miedo a las risas ajenas.
posted by marxxiana 8:40:00 PM   0 comments
 
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octubre 19, 2006
gaviota desvelada
Un pequeño suspiro del viento le trajo la presencia de Gustavo antes que el ojo rojo de su infaltable Camel llegara a su lado.
El mar rumoreaba amores cetáceos y algas podridas, pero solamente se alcanzaba a ver la espuma fosforecente rugiendo bajo el acantilado.
Marisa apretó con fuerza el chal de lana y el olor de la leña quemada en el fogón junto a sus compañeros de curso la asqueó de furia. Sentía las mejillas ardiendo por culpa del sol de la tarde, por culpa de esa caminata llena de palabras, por culpa de la presencia silenciosa de Gustavo que fumaba con minuciosa lentitud.
Ella no necesitó mirarlo para adivinar su expresión sombría. Los ojos negros de noche, la barba pidiéndole, rogándole que hundiera allí su nariz, la boca convertida en una puñalada, toda su estatura desplegada frente a ese océano que los había unido tres meses atrás y que ahora se reía sin piedad y sin retorno.
Gustavo terminó de fumar y pisó con rabia la colilla, tratando de apagar cualquier rastro de fuego. Después guardó las manos en los bolsillos del anorak para evitar el frío del viento, para evitar hundirlas en el pelo enmadejado de Marisa, para evitar la tentación de ese abrazo que no podía ser.
Él no necesitó mirarla para comprender la ausencia de lágrimas. Sus ojos tristes, su boca pidiéndole, rogándole que la buceara, su piel encendida de sol, sus brazos envolviendo la lana a su cuerpo como queriendo aislarse de esa noche que marcaba el final de lo que no había comenzado.
Una voz del grupo los llamó a los gritos desde el fogón.
"Venís?", preguntó él sin moverse.
"Enseguida", dijo ella muy quieta.
Y una gaviota desvelada voló sobre sus cabezas, dejando caer la carcajada del mar.
posted by marxxiana 5:42:00 PM   0 comments
 
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octubre 05, 2006
hoy no si
Hoy no quisiera sentir frio,
hoy no quisiera sentir,
hoy no quisiera,
hoy no,
hoy.
Hoy,
hoy creo,
hoy creo tener,
hoy creo tener miedo,
hoy creo tener miedo feroz.
No quiero mentir espinas oxidadas,
no quiero mentir espinas,
no quiero mentir,
no quiero,
no.
No,
no puedo,
no puedo decirte,
no puedo decirte todo,
no puedo decirte todo gritando.
Si amara quizas no sufriria,
si amara quizas no,
si amara quizas,
si amara,
si.
Si,
si pudiera,
si pudiera ser,
si pudiera ser libre,
si pudiera ser libre moriria.
posted by marxxiana 1:42:00 PM   2 comments
 
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  • At 6:44 PM, Blogger Tyria said…

    Wow
    me facinó: hermosísima!

    Espero que no te moleste si te linkeo.
    Beso!!!

     
  • At 6:44 PM, Blogger Tyria said…

    Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

     
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septiembre 19, 2006
laberintos
Somos laberintos que cruzamos nuestras esquinas,
somos puro pensamiento, dejamos la carne detrás,
somos letras cazadas por bytes,
donde uno es uno y cero no alcanza.
Somos esperanzas, somos lamentaciones,
somos creyentes de la fe de los otros,
somos crecientes deseos de comunicar anhelos,
somos la alegría y la tristeza.
Somos el principio de tantas cosas,
somos el final de otras pocas?
Somos lo que queremos ser,
somos lo que otros desearían ser.
Somos quienes somos?
posted by marxxiana 6:03:00 PM   0 comments
 
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septiembre 03, 2006
desorden
Comer por comer.
Llenarse la boca,
Tragar sin saborear.
Desorden alimentario.
Desorden afectivo.
Desorden.
Entropía.
Todo tiende al caos.
Poner energía para ordenar.
¿Energía?
¿Dónde la encuentro?
Vacía y llena.
Vacía y llena.







Vacía.
posted by marxxiana 3:57:00 PM   0 comments
 
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agosto 27, 2006
otra pelea
Estoy harta, Tomás- [protesta Natalia. La voz vibrando de furia indisimulable]- Harta de ese auto de mierda. Para lo único que sirve es para darle de comer a tu amigo el mecánico. Los pocos ahorros que juntamos se diluyen como si nada... Pero por detrás de la bronca que destilaba por los poros había un cansancio supino de repetir palabras, gestos, poses y hasta silencios.
La voz de Tomás le llegaba entre algodones, veía como su cara se contraía de rabia mientras vomitaba las frases monótonas. - ¡Ah! Claro, claro, como si vos nunca lo usaras ¿eh? ¡Como si nunca te hubieras ido de vacaciones en el autito de mierda! Como si el resorte indicado hubiera sido pulsado, como si el termostato hubiera llegado a la temperatura señalada, la respuesta de Natalia no se hizo rogar. [La voz aguda, penetrante, taladrando los tímpanos de Tomás y de los vecinos tras las delgadas paredes.] - ¿Qué tendrá que ver? ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra me querés explicar? ¿Eh? Y no te quedes mirándome con esa cara de lechuza cascoteada ?[Natalia sigue rezongando]- No me dedicás ni la décima parte del tiempo que te pasás con la chatarra esa ?[el tono se vuelve siseante mientras repasa su libro de quejas privado]- Para lo único que me hablás es para reclamar cosas: por qué otra vez milanesas, por qué lavaste las ropa azul con la blanca, por qué esto está acá y no allá, por qué el control remoto de la tele no aparece... Lo único que te falta es que le tires la bronca a mi vieja por haberme parido... ¿Y?... ¿no hablás? ¿No me vas a contestar?
Tomás la miraba desde el fondo de un túnel oscuro y delgado, también él estaba agotado hasta el aburrimiento de tanta patraña, de tanta representación vacía. La mirada de Natalia se volvió implorante y su tono de voz se alteró un poco tratando de llenar el vacío que había dejado la respuesta pendiente de él. -¿No me vas a contestar? - ¡Sí, seguro que te voy a contestarte! ?[ya no es Tomás hablando desde su ira, sino a la inversa. La ira, apoderándose de Tomás, fluyendo por su garganta. Saliendo de sus laberintos lodosos, y pasando revista a sus propias miserias]- ¡Me tenés hasta las pelotas, Nati! ¡Podrido! ¡Seco! ¡Vos, y tus protestas imbéciles! ?[lejos de aplacarlo, los insultos lo estimulan. Le aplica la estocada final]- ¡No te soporto más, momia de mierda! ¡La última vez que te moviste en la cama pensé que te había lastimado!
[Sale al pasillo. La puerta cimbra al golpear contra el marco. Esperando el ascensor, quiere prender un cigarrillo. Necesita las dos manos para controlar el encendedor.]
- ¡Ah! ¿Ahora te vás? ?[Natalia gritando. Como si él aún permaneciera en el living diminuto]- ¡Y claro, si es lo único que sabés hacer, burro: pegar portazos! Mejor, che. ¡Andate a la puta que te parió, nomás! ?[se ahoga en sus palabras]- Maldito sea el día en que te conocí. ¿Por qué me dejás siempre así, hecha mierda? Contestame guacho, ¿por qué? La marcación de las pausas la llevaba interiorizada de tal manera que sentía lo mismo que andar en bicicleta, sólo debía empezar las frases y dejar que su cuerpo se moviera para que la coreografía de brazos en alto, puños cerrados, ojos llorosos y cuerpo exasperado se desgranara delicadamente en un continuo fluir. Pero aún detrás del ritual de movimientos y voces Natalia fue capaz de distinguir en el portazo de Tomás algo indefinible que le dio miedo. Miedo a que fuera probablemente el primero del final.
[Tomás se sube al Fiat verde oscuro. Consigue hacerlo arrancar al tercer intento. Se produce una nube azul blanquecina, una niebla aceitosa y rastrera que le augura la cercana muerte del motor. Su cara tensa se refleja en el parabrisas como una proyección fantasmal. Los pensamientos surcan su cabeza sin remedio ni orden.] -Loca está completamente loca loca histérica seguro que se quedó llorando pero a mí con las lágrimas no me agarra más es lo único que sabe hacer llorar como una magdalena la yegua que no me venga con pelotudeces bien que el sueldo que banca todo acá es el mío todavía me cuestiona lo de los ahorros histérica de mierda me la tendría que haber cojido a Ingrid el sábado qué tetas tiene bien paradas y si se enteraba mejor sus amigas me merecen más que ella cómo me pude casar con semejante mediocre no lee nada mejor que el horóscopo por lo menos Ingrid lee tiene el culo duro parece de piedra quién me mandó casarme con esta loca- Por detrás de esos pensamientos desordenados pero dispuestos en el tablero con una precisión digna de un departamento de ingeniería, estaban los pensamientos de Tomás. Pensamientos donde trataba de encontrar la salida a esa trampa infernal en que estaba metido. Ingrid seguramente debería sacarlo, Ingrid y sus libros fantásticos, Ingrid y sus autores de nombres extraños, Ingrid.
[Natalia llora... como una magdalena. Mientras hace zapping con el control remoto en una mano, con la otra manotea los kleenex de su caja de cartón. Trata de enjugar la chorrera de lágrimas gordas que ruedan por sus mejillas.] Estaba aburrida. Aburrida hasta el culo. Aburrida de Tomás y sus ataques de furia. Del color celeste subido de las paredes. De la vajilla azul del casorio. De los programas repetidos ad infinitum por el cable. De los libros que Ingrid insitía en hacerle leer. De discar números telefónicos y que siempre diera ocupado.
Aburrida de tener que ajustar, todo el tiempo, el nudo que la anclaba a la realidad. Aburrida de repetir su historia hasta el hartazgo, hasta encontrarla ajena a ella misma, hasta sentir que ya no era ella la que lloraba como una magdalena frente al televisor, sino otra Natalia lejana y distinta a la que se peleaba con Tomás por culpa de un auto verde de mierda.
[Apaga el televisor. Ha decidido que no es más instructivo que contemplar las paredes del living. Se encuentra en esa tarea agobiante cuando escucha el motor del auto estornudar en la calle. Tomás ya volvía. No le queda energía para volver a discutir. Para evitar otro choque con Tomás se refugia en el dormitorio. Continúa la observación de las paredes, esta vez concentrándose en uno de los vértices del techo. Se queda en silencio, abstraída; los ojos como botones negros. No puede separar la vista del punto que había elegido, o del punto que la había elegido a ella.] Su cuerpo se mueve como en un acuario de fantasía, deslizándose entre las penumbras. Hablando con cada centímetro de piel sin emitir ni una palabra. Si pudiera evadirse de alguna manera, desatar el nudo. Dejar que el ancla se hundiera, mientras ella ascendía hacia la superficie de otro mar. Ingrid y los libros que siempre le da para leer. No tendría que dejarse influenciar tanto por Ingrid, después de todo ella es la causante de esta sensación de ? de? de no sensación. Con cada segundo que transcurría, su voluntad se volvía más y más ajena.
El ancla hundiéndose en la oscuridad abismal y ella cada vez más liviana, ascendiendo...
- ¡Natalia! ?[llama Tomás con voz ronca.] Se habrá ido a lo de su vieja cuándo me dará ese gusto cuándo será el día en que llegue a casa y no la encuentre cómo bajó la temperatura carajo así ya no se puede vivir. [murmura en una letanía mientras recorre el pequeño living cerciorándose de su ausencia] -¡Natalia! ?[repite.] Bueh si te hacés la indiferente jodete yo no te sigo más el jueguito si estás loca es problema tuyo dónde habrás metido el puto control remoto y esto que mierda hace acá. La sorpresa se le escapó antes que pudiera dominarla y esconderla detrás de sus enormes ojos indiferentes. Ya no tuvo más remedio que incorporarla a su esquema mental como si fuera algo absolutamente habitual y rutinario. Tomó el libro. Leyó el título antes de hojearlo. Antología del cuento Fantástico debe ser de Ingrid el martes me la cojo aunque sea contra un árbol a que no leíste más de dos páginas insulsa de mierda qué dan hoy en la tele una de terror va a ser mejor que mirarte la cara seguro que la tenés toda hinchada por las lágrimas. Satisfecho por la resolución que le dio al libro encontrado siguió desde donde había quedado. [El sonido del televisor invade la casa con los aullidos de mil demonios de utilería.
Por alguna razón, para él desconocida, Tomás recuerda una vieja conversación acerca de Fausto. Un escalofrío le recorrió la espalda, mientras una mano helada le tironea los testículos contraídos.]
Natalia tenía la cara hinchada. Pero ya no lloraba. El libro de Ingrid había sido el primer paso para poder cambiar esa uniformidad que representaba día a día. Ya no tendría que repetir la letra absurda que le era dictada en el oído desde tiempos inmemoriales. Se adelantó al deseo de Tomás y desde las sábanas ronroneó - Vení, amorrr -[la voz pastosa, siniestra, es una caricatura de sensualidad]- estoy en la cama... esperándote. [Natalia ya no llora. Una luz violácea y roja, por momentos verde, fluye intermitente por debajo de la puerta del dormitorio. Se escucha con sordina un fragmento Wagneriano y un suave olor a azufre inunda el pasillo y el comedor.]



Ingrid sonreía sosteniendo un cuaderno de tapas violetas después de releer lo que tan meticulosamente había escrito. Hoy le había agregado detalles sutiles pero que probablemente llevarían la historia por un carril inexplorado. La lapicera suspendida en el aire y la mirada perdida en un punto cualquiera de la plaza. Allá en la esquina está el departamento de Natalia y Tomás. Tenía un nuevo libro para prestarle a Natalia, sabía que ella no los leía nunca, pero no le importaba. Quería ver a Tomás y sentir sus ojos de gato perdido pegados a la piel. Soltó un botón más en el escote de la camisa y cargando con su mochila cruzó la avenida con paso firme.
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agosto 07, 2006
lluvia
Palabras rojas, con tintes pasionales,
vapores etílicos y al diablo la timidez.
Viento susurrante como suspiros al oído,
calor de verano en la piel
a pesar del frío invernal que azota las ventanas.
Relámpagos que dejan entrever
manos en movimiento,
caricias insinuadas,
roces suaves que dibujan caminos de placer.
La lluvia golpea con furia
llenando todo de su resbaladiza humedad.
Durezas y concavidades que se adaptan a la perfección,
cuerpos recortados, siluetas fugaces
que aparecen y se desvanecen, aparecen y se desvanecen,
devorados, saboreados, abrazados?
Un último trueno inunda la sala,
y después el silencio?
El sol se deja entrever sobre las nubes,
la piel aun impregnada de aromas y sabores mezclados.
La calma renace, el mar se aquieta
y la espuma de la costa ofrece fosforescencias
cómplices como guiños?
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julio 16, 2006
seis de la tarde

Ella esperaba como cada sábado, sentada en el cordón de la vereda.

Él caminaba con la mochila latiendo de ternura,

las veinte cuadras que los separaban.


Ella sabía que los sábados no le pertenecían hasta las seis de la tarde.

Él respiraba el viento de los eucaliptos buscando su perfume.

Ella no tenía celos, lo admiraba.

Él cumplía con su deber, pero extrañaba.

Ella aprendió a saborear el mate cocido compartiendo su taza.

Él hablaba de las carpas como si fueran sus hermanas.

Ella escuchaba su voz sonriendo noches estrelladas.

Él cantaba oraciones de lobatos y acampadas.

Ella planchaba su camisa cada viernes por la noche.

Él ajustaba el nudo de su pañuelo cada sábado por la mañana.


Ella espera como cada sábado, sentada en el cordón de la vereda.

Él camina con la mochila latiendo de ternura,

las veinte cuadras que los separan.

posted by marxxiana 10:53:00 PM   2 comments
 
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  • At 6:47 PM, Blogger Tyria said…

    Es para abrazarla a esta composición....

     
  • At 12:00 AM, Blogger Cynthia Harte said…

    Realmente me ha encantado tu prosa poética,será que he crecido entre esas canciónes,he visto muchas veces esa espera paciente.
    Realmente me ha conmovido tu relato,me ha llenado de recuerdos ,enhorabuena,un placer haberte encontrado,espero seguir leyendote.

     
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junio 06, 2006
eficacia

Alcides llegó a la casa cansado, como siempre. Saludó con un murmullo a Estela y empezó a preparar el mate sin palabras. Ella se sentó a la mesa y dibujó con un dedo las flores del mantel de hule. Lo miraba de costado de vez en cuando, tanteando el mejor resquicio para romper el silencio.

La pava silbó apenas y Alcides la sacó del fuego antes que hirviera y cuidadosamente la volcó en un termo amarillo para que la temperatura se mantuviera siempre ideal. La espuma en la calabaza era casi casi un poema verde. ¡Qué frase tonta! Pero le encantaba la imagen y cada vez que tenía oportunidad la introducía en una charla. Cuando le pasó el primer mate sus manos se rozaron apenas, Estela buscó sus ojos y sin parpadear le dijo: ?Hoy me suicidé varias veces pero no me pude morir ninguna.?

Alcides abrió los ojos y sonrió pensando que se trataba de una broma. Pero la sonrisa se le torció un poco cuando se dio cuenta que Estela hablaba en serio. ?Que vos? ¿qué??

Estela sorbió la infusión y le devolvió el mate vacío. Él cebó otro mate y lo fue chupando despacito mientras Estela le resumía su día de jueves.

?Sí, ayer me cayo la ficha. Mi vida es una mierda de pies a cabeza, y más me valía matarme que seguir deambulando así como un zombie.? ?¿Un qué?? Alcides le ofreció otro mate, ella lo tomó y le explicó: ?Un zombie, como en las pelis de terror. Esos que están muertos pero que siguen caminando. ¿Te acordás esa que vimos en ??? ?¡Ah!, ya me acuerdo.? El mate seguía cambiando de manos. Estaba fuerte y amargo, como a él le gustaba. Lástima que no tenía cascarita de naranja ?

?Bueno, la cuestión es que así es como yo me siento prácticamente todos los días. Como si estuviera muerta (y hasta medio podrida) pero sigo andando, yendo al trabajo, haciendo las compras [en este punto le dio una chupada tan fuerte al mate que resonó el vacío en la bombilla] hasta tomando mate, mira vos. Pero eso por fuera porque por dentro ?? ?Estás muerta?, asintió comprensivo aunque sin terminar de entender Alcides. ?Exacto. Por eso ayer me dije mientras freía las milanesas: Estelita, si vos ya estás muerta por adentro te falta morirte por afuera. Y entonces ¡zas! Se me prendió la lamparita. Me suicido y listo.?

Alcides apuró el mate y le cebó otro espumoso a Estela. Siempre cebaba con un hilo finito de agua que dejaba caer sobre la bombilla sin tocar casi la yerba, así en el extremo opuesto se formaba como una isla de hojitas y palitos secos. ?¿Y?? Estela sorbía su mate silenciosamente, mirando la nada. Parpadeó, devolvió el calabacín y siguió contando.

?La cuestión es que hoy a la mañana después que vos te fuiste llamé al trabajo. Puse mi mejor voz de congestionada y dije: Hoda, haba Etela. Qué haze Fednando. Ti, etoy hecha pedota, uda gdipe de mieda. Y do, do voy a poded id. Do, do, segudo que ez pod hoy nomaz. Ti. Ti, quedate tdanquilo. Beno, beno, tau. Pelotudo. Este Fernando se cree cualquier cosa.?

?¡Ah!, ¿no fuiste al laburo hoy?? ?Y no, ¿cuando querías que me matara sino?? ?Claro, tenés razón? Alcides encontró todo muy lógico, aunque los mates le parecían cada vez más amargos a pesar de que la yerba se estaba lavando.

?Entonces fui al baño, llené la bañera con agua calentita, puse esas sales que nos regaló tu hermana y que nunca usamos, me desnudé, busqué las hojitas de afeitar y me metí al agua. Pensaba en esa canción de Fito Páez, ¿te acordás? Esa de la locura ordinaria. Bueno, la cuestión es que apoyé el filo de la hojita en la muñeca izquierda y me hice un tajito. Uno chiquito para probar qué se siente. La puta madre, no sabes lo que arde. Como cuando te cortas en el borde del dedo con una hoja de papel ...? ?Sí, te duele una bocha.? Alcides le pasó otro mate y se paró para calentar un poco más de agua. ?Bueno, tal cual.? ?¿Y te sangró?? ?Un poquito, mira.? Extendió el brazo izquierdo y Alcides vio una línea roja y la piel un poco levantada. ?¿Te duele ahora?? ?Siento como que late, pero no me duele.?

La pava volvió a cantar bajito y él la agarró con una servilleta. ?¿Y qué hiciste después?? ?Me terminé de bañar, me vestí y me senté acá en la cocina. Pensaba y pensaba. De alguna manera me tenía que matar. Y en ese momento vi las hormigas en la mesada. Las guachas otra vez salieron, yo me olvidé la taza del desayuno sin lavar y las tipas se subieron de picnic. Entonces me acordé del veneno que tenemos para matarlas. Busqué el frasco, lo abrí y estuve a punto de tomar un trago, pero el olorcito que tiene me dio como asquito. Así que decidí hacer como en un cuento que leí por ahí: mezclarlo con algo de comida. Me preparé un guisito de verduras bien condimentado y le agregué el hormiguicida. Para esto eran más de las doce del mediodía y yo tenía un hambre ? Me serví un plato, me senté a la mesa, cargue una cucharada y me la metí en la boca a pesar de la repulsión que sentía. Ese bocado lo debo haber masticado como mil veces ??

?¿Y te lo comiste?? ?No, al final lo escupí.? ?¿Por?? A esta altura Alcides no pudo ocultar un gesto de fastidio, el mismo que se le pintaba en la cara cada vez que su equipo de fútbol llegaba al arco contrario y erraba el gol. ?¿Qué se yo? Porque yo soy así, bastante fifí para las comidas.? ?Sí, ya sé nunca te gustaron los ravioles que hacía mi vieja.? ?Porque eran de sesos.? Estela frunció la boca y sacó la lengua de manera infantil mientras le devolvía el mate. ?Y podrías cambiarle un poco la yerba, che, que está relavado.?

Mientras Alcides limpiaba de yerba usada la calabaza y la reemplazaba por hojitas nuevas rumió lo que Estela le había narrado. A manera de resumen pensó en voz alta: ?Entonces te cortaste las muñecas y no te moriste, y te comiste el veneno y no te moriste.? ?Y no. Pero eso no fue todo.? ?¿No?? ?Yo estaba decidida a matarme hoy de alguna manera y lo iba a lograr.? ?¿Qué hiciste??

?El guiso lo tiré por el inodoro y me puse a lavar los platos. Mientras lavaba la olla miré la cocina que había quedado manchada de aceite. Entonces me acordé de un comentario que escuché una vez en la tele acerca de gente que se suicidaba metiendo la cabeza en el horno. Y me dije, ¿por qué no??

?¿Por eso tenias todas las ventanas abiertas cuando llegué?? Alcides se aburría con la charla, al principio seguía con atención los gestos de Estela y los nervios lo carcomían. Ahora ni siquiera esperó a que Estela finalizara su relato. Imaginó (con bastante acierto) que ella en verdad había dejado la llave del gas abierta. Hasta pudo representar mentalmente la imagen de Estela sentada con la cabeza apoyada en la puerta entreabierta del horno, sus facciones descomponiéndose por el olor nauseabundo a huevos podridos que trae el gas, la salida apresurada al baño a vomitar o al patio a respirar aire fresco. No le extrañaba ni le sorprendía. Estela era demasiado melindrosa con los sabores y los olores, amén de ser una cagona de primera que prefería la nada de su vida a un cambio sencillo.

Estela siguió hablando durante un rato más. Explicando y describiendo sus fallidos intentos de morir y fundamentalmente su miedo a estar sola en un momento tal. Alcides dejó de cebar y se limitaba a asentir de vez en cuando pero sin prestarle mayor cuidado. Poco a poco la charla se fue extinguiendo. Alcides la miraba desde una nube turbia y llena de sueños. Se asombró al verla sonreír plácidamente. Su último pensamiento fue ?pobrecita, es tan tonta esta Estela, cuando será el día que haga algo bien y completo.?


El diario amarillista publicó dos semanas más tarde la siguiente noticia: ?La policía forense después de muchos análisis encontró mezclada con la yerba mate el equivalente a tres cajas de pastillas Valium molidas. Además los estudios efectuados al termo revelaron que en ella se habrían disuelto una cinco cajas más de pastillas para dormir. Aparentemente el matrimonio se dedicó a tomar mate hasta caer en un sueño profundo del que nunca despertarían.?

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mayo 27, 2006
búsqueda

Deambulo por la casa vacía como un velero sin viento. Miro las fotos y deshojo recuerdos. Me detengo frente a una grieta en la pared y estudio su recorrido con interés de hormiga.

Voy a la cocina. Abro la heladera. No encuentro lo que busco. Cierro la heladera.

Ahora entro al baño y ni siquiera tengo deseos de orinar. Le saco la lengua a la que me mira con ojos fijos y me lavo los dientes. Se los muestro a mi reflejo con expresión feroz.

Voy a la cocina. Abro la heladera. No encuentro lo que busco. Cierro la heladera.

Paso por el escritorio y enciendo la computadora. Uso el tetris para dejar mi cabeza en cero, pero pierdo todas las partidas y parte de la paciencia en el intento.

Voy a la cocina. Abro la heladera. No encuentro lo que busco. Cierro la heladera.

Recorro la pila de CD?s sin encontrar la musicalización adecuada para la tarde. Prendo la tele, que me grita absurdidades y se ríe con agujeros vacíos. La radio me satura con Rita Lee y el bosa hace más denso mi sudor.

Voy a la cocina. Abro la heladera. No encuentro lo que busco. Cierro la heladera.

Salgo al balcón y arranco yuyitos liliputienses de las macetas. Me asomo al sol de enero, vacío de gente que camine la siesta. Un taxi frena en el semáforo y veo el pucho que tira el pasajero. Si fuera de madrugada podría deleitarme con la brasa roja agonizando en el asfalto.

Voy a la cocina. Abro la heladera. No encuentro lo que busco. Cierro la heladera.

Entro al dormitorio, corrijo la inclinación de un cuadro que, ahora sí, está bien torcido. Revuelvo mis libros leídos mil veces deteniéndome en una página que miro como si estuviera escrita en polaco. Abro el ropero y acaricio tu ropa, me llevo la manga de una camisa a la nariz pero sólo huelo jabón y un poco de aire limpio.

Voy a la cocina. Abro la heladera. No encuentro lo que busco. Cierro la heladera.

Compruebo por milésima vez el tono del teléfono. Pongo el celular en el cargador aunque la batería marque full. Ya estoy por revisar (nuevamente) el mail cuando suena el timbre.

Voy a la entrada. Abro la puerta. ¡Por fin encontré lo que buscaba! Cierro la puerta.

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mayo 06, 2006
olvidar
Confieso:
Yo también he tenido dieciseis años. Yo también me he enamorado.
Yo también he sufrido por amores eternos de cinco minutos.
Y yo también he escrito para extirparme dolores.
Juzguen esto sabiendo que la que lo escribió ya vivió casi dos décadas desde ese momento...




Olvidar. Por qué se hace tan difícil olvidar.
Los recuerdos me hacen daño, pero por más que trato de olvidar todo lo que pasó no puedo. Mi memoria me juega sucio y no responde a las órdenes que mi cerebro le envía. Cuanto más trato de olvidar más recuerdo, y cuando creo que el pasado quedó atrás vuelve a mí con renovada fuerza. Cualquier cosa, por pequeña que sea, tiene encerrado un recuerdo. Un sabor, un color, un olor.
A veces siento un perfume en el aire y te busco entre la gente, o veo gente besarse y siento tus labios apretados contra los míos como la primera vez. Otras veces creo verte entre la multitud, sólo por un momento, como un fogonazo, pero cuando llego a tu lado no es tu rostro el que encuentro, ni tus ojos los que me miran.
Oigo voces en el viento, conversaciones lejanas y ajenas, y recuerdo todas y cada una de nuestras tardes sentados en cualquier parte, hablando, hablando y hablando. Incansables conversadores, tontos soñadores que creíamos que podríamos permanecer así por siempre.
Alguien ríe y mi corazón pierde un latido. Es tu risa, pero no sos vos el que ríe. Alguien llora, pero no soy yo y recuerdo mis lágrimas cuando tuve que enfrentar la realidad del adiós definitivo. Estoy bailando y alguien me abraza. Mi cuerpo vibra y hay fuego corriendo por mi sangre pero mi mente está con vos, recordando como me protegías en tus brazos, como me acurrucaba en ellos sintiendo que el mundo podía caerse en mil pedazos.
Pero también recuerdo nuestra peleas y ese sabor agrio que me empezaba a trepar desde el corazón. Todavía no lo sabíamos, o lo sabíamos pero nos negábamos a admitir la realidad. Nuestro fuego ya se había consumido y hasta las cenizas estaban frías.
Nada había ya que no uniese. Nada. Excepto los recuerdos. Los malditos recuerdos de una época blanda y tierna. Esos mismos recuerdos que tuvimos que hacer a un lado para poder darnos la espalda definitivamente. Esos mismos recuerdos que ahora me acosan a toda hora, sin dejarme vivir, sin dejarme estudiar, sin dejarme respirar, sin dejarme gozar de mi libertad. Esos mismos recuerdos que pretendo despegar de mi piel a través de este lápiz. Esos mismos recuerdos que necesito olvidar.
Olvidar. Por qué se hace tan difícil olvidar ...

1986
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abril 26, 2006
niños
Corren
Gritan
Saltan
Ríen
Lloran
Cantan
Rodillas peladas
Asombro verde
Preguntan
Preguntan
Silencios temibles
Ruidos felices
Alborotan la vida
Espantan la tristeza
Alas fuertes
Sonrisas sin dientes
Te hacen trotar
Te hacen enojar
Te hacen llorar
Te dan un abrazo
Y crecen sin parar
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abril 11, 2006
disgresión
¡Uf! Llegué. Casi casi tarde, pero llegué. Todos dijeron que este curso de adicciones era interesante. Espero que sea así porque con lo mal que vengo durmiendo últimamente si llega a ser un plomo no podría disimular los bostezos. Cuánta gente que vino, uy, mirá aquella no es? Sí, sí es ? ?Hola Claudia, ¿cómo estás tanto tiempo?? Ella ya está trabajando fuerte en adultos, yo nunca llego a agarrar horas. Lástima, a lo mejor el año que viene. Igual ahora mejor no, necesitaría días de treinta y siete horas. Muchas caras conocidas, ¿esa no es profe de educación física? Che, pará pará, esa es Silvia. Sí es Silvia. ?Eh! Silvi, ¿vos por acá? ¿Qué hacés?? Pero para qué mierda se anotó si esto es adicciones y ella es maestra de inicial, y encima labura en una privada. Ups, por la mirada que me echó se vé que se me notó en la cara, mejor no pienso más tan evidente. Claro, claro, los puntos, el maldito puntaje que da el curso, tendría que haberme imaginado. Qué lorerío, después nos quejamos de los chicos, mirá aquella cómo se ríe. Si falta el mate y los biscochitos. Aquella señora del frente es la directora del centro, ¿no? Mejor pregunto a alguien con más idea. Sí, Alicia se llama, directora, tiene cara de abuela plomo. Shhhhhh! Shhhhhh! Veamos, parece que esto empieza.
Muchas gracias por venir, no esperábamos tanto éxito de matrícula. Como ya saben este curso estaba destinado a todos los docentes de todas las ramas y especialidades, pero esperamos que implique no sólo la desesperación por sumar un puntito más al legajo (tomá Silvi, eso es para vos) sino también un compromiso. (a la chaucha, qué discursito de bienvenida, fue derechito al grano)
Un trabajo, una obligación que nos auto impongamos todos desde nuestro lugar docente, desde nuestro contacto diario con chicos que más que nunca se enfrentan a situaciones ambiguas y peligrosas. Y por peligro no hablo solamente de aquellos que generan las adicciones a sustancias ilegales, sino también las situaciones relacionadas con objetos de apropiación tan particulares como pueden ser el alcohol, el tabaco, la televisión y hasta la ahora cuasi popular internet...
Bla-bla-bla. Me empelotan las presentaciones formales, había empezado bien pero ahora me está entrando sueño. ¿Justo ahora se le ocurrió presentar a todo el equipo? ? Y ahora los dejo con la Psicóloga del Centro Preventivo, Anabel va a realizar una breve introducción al tema en sí. Después vamos a hacer un pequeño trabajo en grupos.
Bueno como ya les dijo Alicia, mi nombre es Anabel y soy ? Ahora se le da por darse chapa y poner el currículo entero. Encima estas sillas de plástico son superincómodas, ya me está molestando la columna. Tendría que volver a anotarme en natación. Pileta calentita, flotar y nadar una hora, sentir el cuerpo más liviano, dejar que el agua me sostenga. Ir y venir sin pensar, controlando la respiración, brazada, brazada, patada patada, cabeza al costado acompañando el movimiento de los brazos, boca apenas abierta y tomar aire, contar brazadas, una, dos, tres, respiro, una, dos, tres, respiro, cuidado los pies, pulgares adentro, no poner las piernas rígidas, no pensar, registrar cada parte de mi cuerpo, sentir que el agua se mueve a mi alrededor, celeste profundo, pulmones a pleno, aire mentolado. Uh! No, digresión total, tengo sueño, es evidente. ?Bien, entonces como ya vimos existen tres pilares para trabajar adicciones, la prevención, la detección temprana y la asistencia. De la asistencia nos encargamos nosotros, de la prevención se encargarán ustedes, y serán ustedes también los primeros en descubrir señales que permitan la detección precoz.

En este momento es cuando la cabeza me hace clic y conecto con el curso. Absorbo la información, la proceso mentalmente y cancelo cansancio, problemas, tareas pendientes y demás. Cómo desearía tener un interruptor que me permitiera seleccionar que canal quiero ver en mi cabeza de acuerdo a mi ánimo. Poder focalizar así en todo momento, sin distracciones, sin pensamientos intrusos, sin vaguedades.

Tanta literatura que hay denostando a los autómatas, y yo buscando transformarme en uno de ellos.
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marzo 18, 2006
feliz cumpleaños
Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas ... ¡que los cumplas feliz!
¡Hola loca! Cuanto hace que no hablábamos. Y sí viste, treinta y tres. Sí, ¡je! la edad de Cristo. Justo hoy para recordarlo tuve misa. Sí, no sabías, en el colegio de las monjas. No creas, no creas, se trabaja bien, nooooo, nada que ver con las monjas de cuando éramos chicas, noooo, estas son así todo dulzura con los chicos. Sí, sí, aparte estoy en las escuelas de siempre. Y sí, por la mañana ando saltando de una a otra. ¿Tus cosas?, laburando, bueno eso ya es importante, qué te parece con las cosas como están. ¿Y tu marido?, ajá, ajá, pucha, y sí me imagino, la enfermedad de moda, el estrés nos tiene a todos locos. Ah, la nena ya tiene 14, la pucha, ya hasta de tía postiza estoy vieja loco, decile que deje de crecer. ¿Novio? no-te-pue-do-cre-er! Mirá vos la nena, si me acuerdo como si fuera hoy de cuando nació. Ché ¿y el padre? Ajá guardabosques, qué va ser. ¿Los míos? bien creciendo como pasto delante de mis propias narices. Sí, la gorda ya va a empezar primer grado, digo, primero egb. Sí, viste, yo misma que laburo en esto no me acostumbro a la reforma. El enano está hecho un zanguango, sí, a las abuelas las maneja con el meñique y sin esfuerzo. ¿El barba? Se está portando como un duque, sí me ayuda una bocha. Sí vos ya sabés como es él. ¿Regalos? no muchos, mi cuñada me tejió un chal de esos modernosos jaspeaditos. Sí viste que ella siempre fue habilidosa. ¿Mi marido un regalo? ¡jajajajaja! permitime que me ría. El barba es un excelente padre, me banca en la mayor parte de mis rayaduras y es súper compañero, pero que él se tome el trabajo de comprar un regalo. Nooooo, es más práctico, me dio la plata y me dijo comprate lo que te haga falta. Así que digamos que los zapatos que compré hoy me los regaló él. Bueno flaca, no te la quiero hacer larga que el teléfono está caro. Aparte la semana que viene me toca llamarte a vos para cantarte el feliz cumple ¿no? Sí , sí, hacete la pendeja, que a esta edad una semana no es nada. Sí flaca, dale, que ya no estamos más en la primaria. Bueno negra, gracias por llamar ¿eh? Sí tonta si yo sé que vos estás aunque no llames. No, no, prefiero contarte en otro momento, con más tiempo y más ánimo. ¿Sabés qué? Por ahí mañana te mando un mail y te cuento algunas cosas. Sí, sí, te prometo. Bueno un kilo de besos y saludos a tu flia. Chau flaca, chau.
Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas ... que los cumplas ¿feliz?
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febrero 27, 2006
nocturno con sueño
Noche sin luna ni estrellas,
noche sin sueño y en soledad.

Los sonidos de la madrugada
se filtran por mi ventana
y la cama revuelta
me mira con disgusto.

Lleno el insomnio de letras
y estas atraen
fantasmas pasados,
señales futuras.
Preguntas que flotan en mi cabeza,
danzando como insectos en tardes de verano.

Recuesto mi cabeza en un hombro
y escucho la tela crujir.
El lápiz camina por el papel
marcando pasos
sin sentido y sin razón.

Cierro los ojos
pero no consigo dormir.
Imágenes serpentean
en la pantalla oscura de mis párpados,
luces de colores y siluetas.

Los abro y adivino
en la negrura de la habitación
su cuerpo relajado y tibio,
su cabeza besando la almohada.
La brisa tenue de su respiración
cálida y pausada
me acaricia desde la otra orilla.

¿Qué extraño viento
se llevó mi reposo esta noche?

Busco un hueco
entre sus brazos
en la esperanza de que
el cobijo de este lazo
y la cercanía de su aliento,
contagien en mí
un poco de paz?
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febrero 10, 2006
a su salud
Volvió a ocurrir y nuevamente fue al caminar mirando vidrieras. Antes tenía que tomarme el trabajo de ir en el auto hasta las zonas marginales, circular por el barro, arruinar algún par de zapatos y mirar la cara, entre resignada y entregada, de los padres. En cambio ahora con sólo salir de mi casa y caminar las cinco calles que me separan del centro comercial es suficiente.
La pobreza se está colando por entre las rendijas de nuestra vida como un mal olor. Ya no es un flash en el noticioso ni una campaña en la parroquia del barrio, ahora está a la vista de todos nosotros. Y peor aún, ahora nos obliga a arrugar la nariz cuando la tenemos cerca, porque la miseria tiene un olor particular. Olor a tierra apisonada, a pozo ciego, a cama húmeda, a guiso repetido, cóctel particular de aromas que sumados, la ?gente de bien? inmediatamente reconoce e instintivamente rechaza.
Esta vez fue un encuentro delicioso. Ojitos tristes, redondos y negros, pestañas pobladas, oscuras como velos de viudas españolas. Ojitos jóvenes pero cargados de cansancio. Tan poca vida hace falta para sentir ese abandono y ese frío en el pecho. Miraba desde abajo, en parte por su estatura y en parte por esa costumbre casi de animalito inocente de nunca mirar directamente. Su mano extendida formaba un huequito como para recibir semillas.
La llevé a un bar en la esquina, pagué un café con leche y medialunas. Tenía las mejillas exquisitamente sonrosadas, quizás por el pudor que le daba verse expuesta a las miradas curiosas de las otras mesas. Hablamos un poco, no demasiado. Yo porque prefiero no tomarles demasiado cariño a estos bocados de ángel y ella porque no podía hablar con la boca llena de comida. Después de eso le ofrecí que fuéramos a casa donde tendría ropa de abrigo y algo más de alimento.
Una vez en casa, hice que la niña se desnudara y la bañé con agua tibia en la que había sumergido hojas de salvia, lavanda y romero. Mientras la lavaba palpé sus costados y pude contar las costillas frágiles como un xilofón, sus piernas eran torneadas y cortas, tenía unos bracitos que más parecían escarbadientes. Aromatizada y suave la vestí con ropa limpia y quemé en el fogón los jirones con los que la encontré cubierta. Le dije que le hacía falta llenar ese cuerpito con alimentos sustanciosos, así que abrí la heladera y dispuse frente a ella un buffet digno de un Majará. Ella comió, mejor dicho, devoró la comida espiándome de costado, como si no pudiera creerse tanta generosidad.
No puedo negarlo, soy una excelente repostera y mis dulces, tortas y bombones les encantan a los niños. Además, cuido el detalle de las presentaciones. Sé muy bien (la experiencia de años me lo enseñó) que por muy buen sabor que tenga un postre si no impacta visualmente será totalmente despreciado. Y esta también fue la razón por la cual empecé a cuidar mi higiene, mi piel, mi cabello. Hasta me llevó a practicarme la tan temida operación estética que eliminó el puente sobresaliente de mi nariz, otorgándole a mi rostro una expresión rayana en la bondad que los niños aceptan de buen grado. Es esa combinación entre mi nuevo exterior y mis suculentos dulces la que me permite sobrevivir en ésta época de cinismo e incredulidad.
Por supuesto la alojé en el cuarto especial que tenía dispuesto para estos menesteres. Día a día la alimentaba con almuerzos y cenas plenos de calorías, desayunaba en la cama y hacía que merendara sentada frente al televisor. Pastel de carne, pollo asado, rissotto de verduras, torta de chocolate, pastafrola, bombones de fruta, manazanas en camisa, mil hojas con dulce de leche, alfajores de maicena, pizza, ñoquis, tallarines al filetto, hamburguesas caseras, potaje de lentejas, leche con cacao, helados granizados, papas fritas y milanesas, pascualina de zapallitos, calabacines rellenos, batatas caramelizadas, y un inmenso etcétera.
Los últimos días preguntaba por qué no la dejaba salir a jugar a la plaza, o por qué prefería quedarme jugando a las cartas con ella antes de salir a caminar. También preguntaba por qué insistía en medirla y pesarla todas las mañanas al levantarse y a la noche antes de acostarse. Preguntaba para qué servían esos aceites de hierbas aromáticas con que le frotaba la piel. Preguntaba muchas cosas, incluso llegó a cuestionar con una perla de miedo por qué yo nunca compartía los alimentos con ella.
Tardé 6 días en lograr el tamaño justo para el banquete. Y fue, tal como presagié al verla en la calle, un sabroso y delicado manjar.
Mientras me embeleso y me embriago de sabores y aromas como buen gourmand, reflexiono un instante acerca de mi pasado. Si no hubiera sido por ese par de pillos hermanos, que me forzaron a cambiar de estrategia y a mudarme de continente, todavía estaría escondida en un bosque perdido en Europa, en mi cabaña de mazapán a la espera de niños rebeldes y perdidos. En cambio ahora, soy una señora bella y digna, que muchos suponen benefactora de la infancia marginada, con una sólida y coqueta casa en una ciudad llena de distracciones.
Tomando la copa de Cabernet y la levanto a manera de brindis y digo: ?a su salud, Hansel y Gretel?
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enero 30, 2006
desconocido
¿Lágrimas por un desconocido?
Por qué no ?
Una voz sin rostro en la radio me inundó el corazón de golpe.
¿Dolor por un desconocido?
Por qué no ?
La noticia de una muerte me sacudió de mi oasis.
¿Sonrisas por un desconocido?
Por qué no ?
Un perfume en la calle me encendió chispas.
¿Ternura por un desconocido?
Por qué no ?
Un hombre y un niño caminando de la mano me miran en la plaza.
¿Enojo por un desconocido?
Por qué no ?
Los ojos sin dignidad de los poderosos me desafían en la pantalla.
¿Angustia por un desconocido?
Por qué no ?
Una mano frágil y sin esperanza me pide una moneda al pasar.

Desconocida de tantas personas.
¿Alguna de ellas sentirá latir su alma
mientras compartimos un instante de aire?
Por qué no ?

Por qué no ?
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enero 16, 2006
vida de novela
Hace rato que siento que mi vida está metida dentro de una novela que alguien más está escribiendo. Mis parlamentos son meticulosamente estudiados, mis gestos de dolor, angustia o alegría son previstos y descriptos con un nivel de detalle abrumador, cada encuentro casual que tengo en mi trayecto en realidad está dispuesto como si de un enorme ajedrez se tratara.

Seguramente no soy yo el personaje principal de la novela, no creo que ningún escritor pudiera tomar de línea conductora para su obra una personalidad tan simple y en algunos tramos tan mediocre. Aunque probablemente sería el paradigma del antihéroe. La mina a la que las cosas normalmente le salen al revés de lo planeado, y que cuando obtiene lo que desea se siente traidora de alguno de los principios que gobiernan el estado de todas las cosas...

Pero más allá de qué rol desempeño en la novela, mi preocupación mayor es quién escribe este manojo de páginas en la que me encuentro ahora. Me molesta pensar que el pobre escritor (o escritora, ¿por qué no?) está por ahí dale que dale a la pluma, a la birome, al lápiz o si es más moderno a las teclas para poner letras una detrás de otra y armarme una vida. Que mis días dependan del grado de borrachera o de felicidad que haya alcanzado otro que me pinta y me lleva de las pestañas me causa escozor.

Imagino entrar a una habitación cualquiera y sorprenderlo en plena tarea, asomarme por encima del hombro para curiosear lo que va deletreando. "... espiándo por encima del hombro izquierdo del escritor alcanzó a leer una serie de letras que confirmaron sus sospechas de toda la vida. Pero cuando iba a abrir la boca para expresar su sorpresa vio con horror el reflejo perverso de su autor en la pantalla del monitor. Entonces supo que el final de la novela estaba pronto, acabaría allí mismo, en esa habitación que por casualidad (?) había encontrado. FIN."

El punto sería el disparo final que acabaría con esta absurda historia ...
posted by marxxiana 4:21:00 PM   0 comments
 
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espejos rotos
... porque yo también soy estos fragmentos

de a ratos...
soy marxxiana
y las cartas me llegan a
punta alta, Argentina
pero mi cabeza no deja de viajar
aunque este quietita
Soy mujer, cuarenta y dos, mamá, culposa, profe,esposa, amante, hija, amiga, oreja, habladora, compañera, chillona, torpe, ciclotímica, petisa , castaña, coherente, contestadora, bocasucia, delirante, divertida, pecosa, estridente, exagerada, imaginativa, buena, sensible, miedosa, enamoradiza, chicata, cariñosa, friolenta, quejosa, impaciente, reservada, generosa, observadora, inconstante, desafinada , celosa, amable, llorona, chueca, sensual, cocinera, insegura, repetitiva, perfeccionista, maniática, desprolija, soñadora, lectora, lenta, memoriosa, comeuñas , dibujante, patichiquita, besable ... sentadita en el andén...
fragmentos anteriores
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hoy no si
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